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PRESENTACIÓN


En el mes de marzo del año 1999, Lonja de Isla, SL se hace cargo de la explotación de la Lonja de Pescados y Mariscos del puerto pesquero de Isla Cristina. Para poder llevar a cabo esta empresa, la Cofradía de Pescadores Virgen del Carmen y las Asociación de Armadores de Buques de Pesca, se unen en un proyecto común, constituyendo esta Sociedad Limitada que gestionan al cincuenta por ciento cada una de las entidades que la forman y siendo sus Administradores Mancomunados el Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores y el Presidente de la Asociación de Armadores. 


 

Hoy en día el puerto pesquero de Isla Cristina es el más importante de Andalucía y uno de los primeros a nivel nacional, tanto por su flota, dedicada a la captura de pescados y mariscos frescos del día, rango cualitativo de la lonja isleña, como por la alta consideración que alcanzan sus productos en los mercados nacionales e internacionales. Desde la Lonja de Isla se abastece de productos del mar a la provincia de Huelva y al mercado nacional, destacando entre otros los de Sevilla, Barcelona, Madrid, Málaga, Zaragoza, etc...

 

 

La flota isleña faena de lunes a viernes, comenzando su jornada por la mañana y regresando a puerto por la tarde para la venta del pescado. Basándose, en la peculiaridad de captura y venta del producto en el mismo día, que garantiza la calidad y frescura del pescado y marisco, conjuntamente con el servicio que se le presta a la flota pesquera. Lonja de Isla está alcanzando los objetivos que se marcaron en beneficio del sector pesquero, que no es otro que la defensa de este sector, centrado en la defensa de la excelente calidad de los productos del mar que pasa por Lonja de Isla; esta defensa ha llevado al puerto de Isla Cristina a ocupar, desde que el sector pesquero gestiona su explotación, el número uno en volumen de ventas y calidad de toda Andalucía y a estar, de forma ininterrumpida, entre los tres principales puertos de pesca fresca de España. Lonja de Isla no es sólo una buena opción, es la mejor opción.

 


 



HISTORIA


Por: Vicente López Márquez


La Lota1 de Isla Cristina es una institución, si así podemos llamarla, que data desde la fundación de la ciudad. Para los isleños, la actividad de la lota es algo corriente, para los foráneos atractivo y sorprendente. Esta es su historia.


Fue durante la temporada pesquera de 1756, que comenzaba en verano, cuando los catalanes sobrevivientes del terremoto de Lisboa decidieron establecerse en esta isla. Los pescadores de jábega de Ayamonte, Lepe y otros desplazados desde el mediterráneo andaluz empezaron a acudir a La Higuerita a vender sus capturas de sardinas a los salazoneros catalanes. El “sitio de la Higuera, donde parece que executan ahora sus pesquerías los Armadores de jávegas de Levante y los de ese Marquesado....” escribía la Marquesa de Ayamonte ese año de 17562. En el Discurso sobre las Pesquerías3 de 1776 se dice sobre nuestra costa que “Hay también 30 Javeques pequeños que llaman charangueros y son los que conducen las sardinas a la Lota de La Higuerita desde la costa...”.


Las primeras normas reguladoras del funcionamiento de la lota isleña las hallamos en un importante documento conservado en el Archivo Municipal. Se trata de un comunicado o especie de bando fechado en 18054 emitido por el gobernador de la Isla, en aquellos momentos un teniente de navío de la Marina que se expresaba en los siguientes términos: “Hago saber a todos los individuos compradores y vendedores de pescado en esta Lota que para evitar las frecuentes quejas que a mí llegan motivadas del indebido abuso que se va de pedir baja en precio que públicamente miaron [dijeron ¡mío!] el pescado, con fraudes secretos del común de compradores, y los intereses de los pescadores; se observarán desde hoy inviolablemente las reglas siguientes. 1ª.- Por ningún título o pretexto se pedirá baja al precio en que se miase el pescado, observándose la regla general de Lota de bajar únicamente uno de la palabra, esto es, dada la voz de por veinte, y dicho mío, será de pago dieciocho; y si a la voz de dieciocho, dijere mío será un pago de dieciséis. 2ª.- Se castigará con multa o cárcel al patrón o encargado de la venta que hiciere la más mínima baja y será obligado a hacer cuentas a la gente del todo en que se mió el pescado. 3ª.- Siendo partida en que quepa vale para su pago, será bien digan los vendedores antes de principiar, la palabra de a plata u oro y no a valer ¿reales?; con lo que se evitarán disputas. Y para que llegue a noticia de todos y ninguno alegue ignorancia, mando publicar, y fijar el presente en la Pública Lota, hoy 1º de marzo de 1.805. en la Real Isla de la Higuerita (se publicó y fijó independientemente)”. Como vemos, ya se realizaba a la baja, como en la actualidad. En 1850 se sacaba un donativo obligatorio consistente en el importe de un jalabar que “bajo el nombre de Virgen [de los Dolores] se sacaba de las Sardinas que concurrían a esta lota y los cuales debían tener su inversión para el culto de la misma...”5.


En 1889 la corporación municipal acuerda6 por unanimidad que “la pescadería de nueva construcción que se ha de establecer en esta Ysla se emplaza [sic] en la Rivera al sitio denominado de la Cruz y hacia el Oeste de esta, y teniendo de frente diez y ocho metros por igual de centro: que por ahora se componga el terraplén y muros de contención, columnas de hierro y techo de cinc, formándose al efecto el oportuno expediente...” Las primeras noticias sobre la cobranza de arbitrios por parte del Ayuntamiento sobre los puestos de venta de la lota aparecen en 18937.


Dos años más tarde, el 21 de febrero de 1.895, el Ayuntamiento recuerda la necesidad de la Pescadería con objeto de imponer los arbitrios municipales con más eficacia. En la sesión de aprobación del arbitrio de pescadería hubo desacuerdo entre algunos concejales que consideraban ilegal el impuesto, tal como manifestó Ruperto García de Vinuesa. Así las cosas aún no se había construido edificio alguno para la lota, y así se expresó en la sesión del 9 de enero de 1896, “que estando aprobado y en vigor el arbitrio municipal sobre los puestos de venta del pescado, para lo cual está destinado actualmente el terreplen [...] entendía de absoluta y urgente necesidad, pensar los medios hábiles para formar un terraplenado ó muelle [...] como base del edificio de pescadería que en su día habrá de construirse”. El 9 de mayo el alcalde insistió “en la necesidad de atender la obra del terraplenado y empedrado del muelle de la Rivera, destinado a carga y venta de pescado”.


En 1897 se había acometido el deseado relleno. En 1899 siendo alcalde Juan Zamorano Columé y habiendo observado cierta dejadez en la higiene de la “Pescadería”, ordena la limpieza del sitio que cada uno ocupe, insiste en no dejar sueltas las caballerías empleadas en el transporte del pescado y del marisco por los exportadores, asimismo indicaba que no se permitía la subasta fuera del sitio denominado “Pescadería”.


En 1900 se habían realizado pequeñas obras en aquel solar, se habían habilitado una zona rodeada de poyos de material y al parecer cubierta, destinándose a la venta exclusiva del pescado; para la venta del marisco se disponía de una zona inmediata, al descubierto. Durante el último cuarto de siglo había tomado un incremento considerable las ventas de pescado de pareja y de marisco, actividad que seguía siendo secundaria con relación a la pesca de sardina y atún, base de la industria. Acudían por aquellos tiempos gran cantidad de faluchos y canoas aparejadas para el arrastre, pequeñas y humildes embarcaciones palangreras, trasmalleras, otras provistas de nasas, tal vez se emplearan ya los rastros remolcados para la extracción de mechillón (chirla) y la almeja; eran las embarcaciones de los armadores más humildes.Los exportadores de pescado a otros pueblos eran llamados arrieros, puesto que el transporte se hacía a lomos de caballerías y en algunos casos con carretas, situación que comenzaría a cambiar a partir de 1921 en que se estrenó el servicio de camión a los enlaces ferroviarios de Gibraleón y Huelva.


En 1922 ya se constata la existencia de un servicio de exportación de pesca fresca hasta Villanueva de los Castillejos (Huelva) y pueblos inmediatos. Al parecer, la exportación en fresco se había iniciado a gran escala con el mismo sistema comercial de la salazón, es decir, los compradores de pesca en lota remitían la mercancía y los consignatarios / destinatarios procedían a su venta en precios propios, tras lo cual liquidaban con el remitente a razón de un por ciento del valor de lo vendido. En una crónica de la época leemos8“LOS FRESQUEROS.- al objeto de que el pescado en fresco que a diario exportan los remitentes [...] llegue a las plazas consignatarias en perfectas condiciones de frescura [...] han adquirido un camión-automóvil para el transporte con hielo, al objeto de llegar a hora de tren a Gibraleón y Huelva”. Podemos deducir de esta nota que ya existía en Isla Cristina una fábrica de hielo, aunque no podemos afirmar que fuera así hasta 1925 en que tenemos constancia documental. A partir de 1928, debido a la escasez de sardinas que se venía observando, la flota no sardinera experimentó un gran desarrollo, eran ya numerosos los camiones destinados a la exportación, la fábrica de hielo no conseguía abastecer a los barcos. La campana de la lota No sabemos con certeza cuando se implantó el uso de la campana de la lota para convocar a vendedores y compradores. La referencia más antigua a la pupular campana –verdadera seña de identidad- la encontramos en un dibujo publicado en 19309, años más tarde, en 1934, leemos en el mismo medio10 la siguiente comunicación: “En adelante, para anunciar la venta de pescado en la Pescadería, se hará siempre, en todos los casos y fuera quien fuera el armador o empresa pesquera, por medio de la campana de la lota, que pasa a ser servicio municipal”.


En 1938 encontramos esta interesante nota en La Higuerita11“Desde hace tiempo, la campana de la lota está cascada [...]. Una campana tiene que lanzar la nota alegre de la subasta de la pesca que llega a puerto y más que imprimir alegría, esparcir la melancolía de su triste tañido. De esperar es que se adquiera otra o se vuelva a fundir ésta, o lo que sea: El objeto es reparar esta falta”. La falta se arregló, pues la campana estuvo en servicio muchos años más.


1. Lota es un arcaísmo que significa “Lonja”. 2. Carta de la Marquesa de Astorga a las autoridades de Ayamonte y La Redondela sobre conflictos por la pertenencia de La Higuerita de 13 de octubre de 1756. 3. Juan Manuel de Oyarvide, 1776. 4. AMIC. Correspondencia, Leg. 132. Se ha actualizado la ortografía para mayor comprensión. 5. Actas Capitulares del 13 de marzo de 1889. 6. Actas Capitulares del 14 de septiembre de 1889. 7. AMIC, Bando, Leg. 50 8. Periódico local “La Higuerita” del 20 de mayo de 1923. 9. La Higuerita del 10 de noviembre de 1930.


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